Memorias de una historia
Bienvenidos de vuelta a una nueva entrada de Memorias de una historia. En esta ocasión quiero platicarles cómo fue el proceso de escritura de mi última historia de crimen titulada: Mientras el lobo no está.
Mientras escribía Simplemente yo, en mi mente se concebía la idea de una nueva historia de crimen, pero como estaba demasiada concentrada en seguir con la trama de Simplemente yo, no le hacía caso.
Desde hacía tiempo tenía ganas de volver a escribir una historia de crimen, curiosamente siempre me he sentido cómoda narrando tramas policiacos, sin embargo, por cosas del destino La habitación de los horrores había sido hasta el momento la única historia de crimen que había culminado y publicado. En mi librero tengo muchos borradores de tramas de crimen que espero algún día vean la luz. No obstante, en mi cabeza seguía rondando esta idea de Mientras el lobo no está.
Poco después de terminar Simplemente yo, y de estar a punto de terminar de subir todos sus capítulos, fue cuando por fin me decidí en escribir la historia. Como dato curioso la idea general de esta historia apareció en mi cabeza por enero del año 2022, pero no fue hasta a finales de octubre de ese mismo año en que comencé a investigar.
Como en cada historia, sobre todo de crimen, antes de empezar a narrar la historia, investigo sobre temas importantes en los que girará la historia. En este caso estuve investigando sobre el Síndrome de Estocolmo. Como sabrán este síndrome es un trastorno emocional que se caracteriza por la justificación moral y el sentimiento de gratitud de un sujeto hacia otro de quien forzosa o patológicamente dependen sus posibilidades reales o imaginarias de supervivencia.
En la historia, nuestra protagonista Lilly Thomas se ve obligada a seguir a un completo extraño en el medio de la oscuridad del bosque luego del homicidio de sus padres. A sus nueve años su instinto le dice que su única manera de sobrevivir es hacer caso a ese temible hombre. Durante once años ella se encuentra sometida a él. Y aunque el cazador le da con el paso del tiempo ciertas libertades, a tal grado de llevar una vida relativamente normal, su crianza desde niña fue que debía obedecerlo en todo momento, por lo que en esos largos años jamás intentó escaparse, aun cuando tuvo miles de oportunidades para hacerlo.
Investigando el Síndrome de Estocolmo, me encontré un nuevo término que justamente buscaba, pero que hasta ese momento no sabía que existía realmente. El Síndrome de Lima vino a responder muchas de las interrogantes que necesitaba esclarecer para darle más sentido a mi historia. Este síndrome es un conjunto de síntomas y características que se presentan en la mente de un secuestrador con el transcurrir del tiempo, ocasionando un escenario psicológico complicado en donde desarrolla hacia su víctima un parentesco emocional.
En la trama no solamente necesitaba que la víctima tuviera un lazo de unión con su captor, sino también del victimario hacia ella. Era requerido que el cazador tuviera una conexión con Lilly, y aunque su secuestro fue un caso fortuito, puesto que jamás la vio venir, se ve obligado a hacerse cargo de ella, esto debido a traumas del pasado. Y aunque no estaba al principio convencido de su decisión, el tiempo lo hace ver que no era tan mala esa idea, y poco a poco va encariñándose con esa niña.
Dentro de mi investigación también describí términos como psicopatía, sociopatía y trastorno de la personalidad, los cuales necesitaba esclarecer para saber qué rumbo le daría a mi personaje principal, Albert Thomas.
Luego de una exhaustiva investigación de campo, decidí escribir el primer capítulo el día 19 de marzo de año 2023. En los días consecutivos plasmé los primeros cinco capítulos, sin embargo, por cosas de trabajo y sobre todo falta de inspiración, la historia se vio pausada hasta que llegara el momento indicado para escribirla. Por muchos meses estuve obligándome en seguir con su escritura, pero todos esos esfuerzos fueron en vano, así que decidí relajarme un poco, y programé para que en octubre del 2023 retomar su escritura, pensando que ese mes me daría inspiración para esta historia de crimen, desgraciadamente no fue así.
Tuvo que pasar más de un año para poder continuar con la historia. En el mes de enero del 2025 pedí una semana de vacaciones del trabajo para justamente dedicarme a escribir la historia. Y quizás ese fue el momento adecuado para hacerlo, porque desde el primer día mi mente se sentía cómoda y las palabras fueron escribiéndose solas en mi cuaderno.
En esta historia me pasó cosas que jamás habían sucedido en las otras. Para poder escribirla necesitaba hacerlo de noche con música rock en mis audífonos, si no era de esa manera, me pasaba horas con la pluma en la mano tratando de plasmar una sola palabra.
Puedo afirmar que esa semana de vacaciones, aun con muchas desveladas, fue demasiada fructífera, puesto que cuando casi se terminaban los días de descanso, ya estaba en los últimos capítulos.
Por lo general cuando escribo una historia, voy plasmando consecutivamente los capítulos, en orden de la trama, salvo en Quédate conmigo, que únicamente el último capítulo se convirtió en el primero, pero porque así fue concebida la historia desde el principio. En el caso de Mientras el lobo no está, sabía cómo quería que fuera y más o menos cómo debía ser el final, no obstante, cada detalle de los capítulos eran totalmente desconocidos, así que dejé que mi mente fuera plasmando las ideas como iban surgiendo.
El primer borrador fue todo un laberinto de ideas. En el segundo fue cuando empecé a cuadrar todas las piezas del rompecabezas, y poco a poco fui dándole un camino recto a la historia.
En unos párrafos atrás les había comentado que en esta historia sucedieron cosas que nunca me habían pasado, pues otra de esas cosas fue que hice muchos, pero más borradores de los que suelo hacer. Quizás fue porque quería que esta historia realmente tuviera sentido, y por eso es que en cada una de las revisiones que hacía tenían un objetivo en especial. Trataba de que, en una revisión, por ejemplo, solamente corregiría datos como fechas, lugares y la ilación de la historia, en la siguiente corrección me enfocaba a ver las lagunas que tenía y en otra la ortografía.
Sin duda, Mientras el lobo no está fue un trabajo monumental que fue demasiado desgastante, pero muy gratificador cuando por fin puse el punto final. Tres años tardó en darse forma a la trama, y después de varias semanas de descanso para despejar la mente, vino la segunda fase: planear su publicación, realizar la portada, escribir la sinopsis, y, por último, la tercera parte: crear la promoción de la historia.
Pero estos últimos temas serán motivo de otras entradas de esta sección de Memorias de una historia.
Así que, para no revelar más información, hasta aquí fue la primera parte de cómo estuvo el proceso creativo de Mientras el lobo no está.
Nos escribimos pronto. Mientras tanto cuídense mucho.
Karina Hernández.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Enlaces de lectura:
- Blogger (Sinopsis):
https://rincondecreatividadliteraria.blogspot.com/2025/09/proximamente-mientras-el-lobo-no-esta.html
- Blogger (Primer capítulo):
https://rincondecreatividadliteraria.blogspot.com/2025/09/mientras-el-lobo-no-esta-capitulo-1.html
- Wattpad:
https://www.wattpad.com/story/397105311-mientras-el-lobo-no-est%C3%A1
- Inkspired:
https://getinkspired.com/es/story/595125/mientras-el-lobo-no-est/
- Megustaescribir:
https://www.megustaescribir.com/obra/leer/132074/mientras-el-lobo-no-esta





Comentarios
Publicar un comentario