"La extraña profecía"
Viernes, 26 de diciembre de 2025
"Era el tercer día de los viajantes en Ciudad Escarlata. Mientras esperaban a que Dorothea tuviera su turno con el gran mago, trataban de disfrutar cada momento de ese lugar. Los cuatro jugaban alegremente en el jardín exterior del palacio, sin saber que desde el gran ventanal de la biblioteca el joven mago los observaba atentamente.
- ¿Ella es la de la profecía? - preguntó de pronto Samuel, el confidente del mago.
- No lo sé - contestó el hombre con un suspiro - Puede ser que sí, o quizás no.
Los dos se quedaron en silencio. Aquella extraña profecía había puesto a todo el palacio como locos.
Desde hacia bastantes años, se había escrito una profecía que auguraba la llegada de una encantadora y rara mujer al palacio, quien llegaría con el corazón roto. Curiosamente aquella mujer se convertiría en el más grande amor del poderoso Mago de Oz. La que estaba destinada a ser su esposa. Su llegada coincidiría con el arribo de la primavera.
Cuando el gran mago leyó la profecía no supo qué pensar. Ni quería ilusionarse. Había pasado ya muchos años solo. Nadie en Ciudad Escarlata le había conocido a alguna enamorada, aunque no cabía duda de que muchas ciudadanas estaban dispuestas en conquistar al hechicero. Sin embargo, hasta ese momento no había llegado la indicada.
Durante años en cada abril todos en el palacio esperaban con impaciencia su llegada, no obstante, eso no ocurría. Ya habían perdido la esperanza cuando curiosamente en un mes de abril una chica llamada Dorothea emprendió un viaje por el camino amarillo junto a tres personas más con rumbo a Ciudad Escarlata. Su arribo conmocionó a todo el personal.
El joven mago todavía estaba incrédulo con lo narrado en la profecía cuando vio entrar por las puertas principales del palacio a la chica. Y aunque trató de mantenerse alejado de ella, algo lo atraía sin querer. Y justamente ese día no podía negar que aquella chica rubia estaba despertado sentimientos que él jamás había sentido.
- ¿Podría decirle a la señorita Dorothea que llegó su turno de entrevistarla? - comentó el joven mago.
Samuel abrió mucho los ojos con sorpresa.
- Pero... señor - empezó a decir con cuidado el confidente - En cuanto usted le conceda su deseo, ella se irá.
- Así es - respondió el hechicero desviando su mirada del ventanal - Pero así es como las cosas deben de ser.
Samuel quiso decir algo, sin embargo, decidió guardar silencio. En sus tantos años trabajando para él, había comprendido que cada decisión que tomaba su jefe era porque así debía de ser. No podía interferir con el destino, aunque eso significara alejarse de la mujer de la que se estaba enamorando.
El sirviente salió en completo silencio de la biblioteca. Su jefe necesitaba espacio y tiempo para poder despedirse de todo lo que estaba sintiendo. Y, sobre todo, despedirse de ella para siempre."
N.

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